OPINIÓN | Trump, ideología de género, Ecuador

Donald Trump emitió una orden ejecutiva que rechaza la ideología de género, argumentando que quiere proteger los derechos de las mujeres. El decreto establece que los sexos biológicos, masculino y femenino, son realidades inmutables del ser humano. Denuncia cómo la confusión entre sexo y la identidad de género ha erosionado derechos sensibles, en particular de mujeres, por ejemplo, al permitir que hombres accedan a espacios y actividades exclusivas de ellas: deportes, cárceles y refugios para víctimas de violencia.

¿Es un retroceso? ¿Cómo va este asunto en Ecuador?

La Corte Constitucional Ecuatoriana quiere seguir el camino contrario, hace pocos días ordenó por sentencia (caso 95-18-EP/24) al Ministerio de Educación elaborar un protocolo de “acompañamiento a niños y adolescentes trans” (que se perciben del otro sexo), de conformidad con una guía específica. La guía –que no es una fuente de obligaciones para el Ecuador– tiene recomendaciones que pueden causar polémica para las escuelas: por ejemplo, recomienda permitir el uso de baños conforme a la identidad de género; es decir, que un niño trans que se percibe niña, acceda a los baños femeninos o utilice dichos uniformes.

No ha sido menor la respuesta de grupos en defensa de los niños y su integridad. Sobre todo, por la considerable información y experiencia de otros países que muestran el daño que puede generar los cambios de género, más aún en menores de edad. Esta reacción, en contraste con los grupos en favor de la ideología de género o la corriente “woke”, forma una polarización que no aporta al debate y, mucho menos, permite pensar en el bienestar real de los niños.

Y si bien se pueden ponderar estos derechos, la respuesta no necesariamente resulta de establecer qué derecho es más importante. Más bien, un análisis dirigido al bienestar objetivo -sin ideologías- de ese niño, permite ver luces al final del túnel: reconocer que el menor tiene una condición de disforia de género y requiere un acompañamiento especial en su entorno.

Ahora bien, el acompañamiento psicológico recomendado por los expertos libres de ideología, no recomiendan procesos afirmativos de la autopercepción del niño ni cambios sociales invasivos. En su mayoría, los datos muestran que los niños y adolescentes con esta disforia no persisten en esta percepción con el paso del tiempo y la llegada de la madurez. Serios estudios muestran lo grave que puede aceptar la “autopercepción” del niño con disforia de género (cambiar documentos de identidad, adaptación de su entorno, o mucho más graves aún las cirugías irreversibles o tratamientos hormonales).

El grave daño generado no es solamente una alerta. En Inglaterra, por un proceso judicial, se sentenció a la clínica Tavistock por el daño generado a Keira Bell, que fue sometida a un procedimiento de transición. La sentencia es categórica al afirmar que los niños no tienen la capacidad de consentir procedimientos de transición de género. Si en otros países ya están sentenciando a entidades por permitir estos procesos, ¿por qué tratar de promoverlos en el nuestro?

Más allá de una postura en favor o en contra sobre el pronunciamiento del presidente Trump, sabemos que responde a las graves demandas de sus electores por las afectaciones que estas ideologías generaron en los Estados Unidos. Este pronunciamiento, quizá reactivo, sirve como una alerta para la sociedad ecuatoriana sobre lo que podría suceder si no levantamos la voz por las graves consecuencias de la sentencia sobre niñez trans.

Cuando hablamos de menores de edad, cuya capacidad de discernimiento aún está en desarrollo, podemos ir más allá: a que la familia, escuelas y el Estado brinden la protección adecuada a todos los niños y sobre todo a aquellos que requieren este acompañamiento especial.  Que este acompañamiento  debe ser realizado de manera integral, desde distintas áreas del conocimiento y bajo estrictos protocolos médicos y psicológicos, priorizando siempre su principio de interés superior, reconocido por nuestra Constitución.

Por último, la Corte Constitucional tiene la responsabilidad de emitir fallos con sólida evidencia técnica y objetiva, sin recaer en el “pro” o en el “anti”. Pensar en los niños, a quienes como sociedad debemos enfocar nuestros mejores esfuerzos.

Víctor Manuel Valle

Abogado de Dignidad y derecho

Picture of Victor Manuel Valle

Victor Manuel Valle

Abogado Asociado